El truco del termostato: la temperatura ideal para ahorrar en calefacción este invierno

Cuando llega el frío es muy fácil caer en la misma rutina: sentimos la casa fresca, subimos el termostato a 23 o 24 ºC y esperamos que se caliente cuanto antes.

El problema es que poner el termostato más alto no significa necesariamente conseguir confort de forma más eficiente. Y esos pocos grados de diferencia pueden terminar notándose bastante en la factura.

Entonces, ¿a qué temperatura deberíamos poner la calefacción para estar cómodos sin gastar de más?

La referencia es bastante sencilla: entre 20 y 21 ºC mientras estamos en casa.

Y hay un motivo importante para no pasarnos.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), por cada grado que aumentamos la temperatura de la vivienda, el consumo energético aumenta aproximadamente un 7 %.

Veamos cómo aplicar esto en casa.

¿Cuál es la temperatura ideal de la calefacción en invierno?

Para una vivienda ocupada durante el día, el IDAE recomienda mantener el termostato aproximadamente entre 20 y 21 ºC.

No necesitamos convertir el salón en agosto.

La idea es conseguir una temperatura confortable utilizando ropa normal de invierno en casa: pantalón largo, jersey o sudadera, por ejemplo.

Una configuración sencilla podría ser esta:

SituaciónTemperatura orientativa
Estamos en casa20-21 ºC
Estamos durmiendo15-17 ºC o calefacción apagada
Casa vacía durante varias horasReducir considerablemente o apagar
Al volver a casa20-21 ºC

Estas temperaturas no son una regla matemática válida para absolutamente todas las viviendas.

Una casa bien aislada conservará mucho mejor el calor que otra con ventanas antiguas, corrientes de aire o paredes poco aisladas.

Pero sí nos dan un buen punto de partida para evitar uno de los errores más habituales: tener la calefacción permanentemente a 22, 23 o incluso 24 ºC.

El dato que hace interesante bajar solo un grado

Aquí está realmente el pequeño “truco” del termostato.

Según el IDAE, cada grado adicional de temperatura puede incrementar aproximadamente un 7 % el consumo energético destinado a calefacción.

Por tanto, bajar varios grados respecto a una temperatura excesivamente alta puede representar una diferencia importante.

Imagina una casa en la que habitualmente ponemos la calefacción a 24 ºC.

Si podemos estar cómodos a 21 ºC, estamos reduciendo tres grados la temperatura objetivo.

Eso no significa que nuestra factura vaya a bajar automáticamente un 21 %, porque el consumo final depende de muchos otros factores, pero nos permite entender por qué unos pocos grados importan tanto.

Y si además combinamos una temperatura razonable con horarios, aislamiento y un uso inteligente del termostato, el ahorro puede ser considerable.

¿De dónde sale entonces lo de ahorrar hasta un 30 %?

Conviene aclararlo porque en Internet encontramos titulares que prometen ahorros enormes simplemente tocando un botón.

No existe una temperatura mágica que garantice ahorrar un 30 % en todas las viviendas.

El ahorro depende de:

  • El aislamiento de la casa.
  • La temperatura exterior.
  • Las horas que utilizamos la calefacción.
  • La temperatura que utilizábamos anteriormente.
  • El tipo de calefacción.
  • La eficiencia de la caldera o equipo.
  • Las pérdidas de calor por ventanas, puertas y paredes.
  • La programación del termostato.

Sin embargo, optimizar correctamente el termostato sí puede generar ahorros importantes.

OCU señala que un termostato inteligente bien utilizado podría reducir la factura energética entre un 20 % y un 40 % en determinados hogares, especialmente cuando sustituye a un termostato antiguo o cuando antes se calentaba la vivienda durante horas en las que estaba vacía.

La clave, por tanto, no está únicamente en poner 21 ºC.

Está en calentar la casa solo cuando realmente lo necesitamos.

Un ejemplo sencillo: pasar de 24 ºC a 21 ºC

Supongamos que una familia tiene la costumbre de mantener la casa a 24 ºC durante buena parte de la tarde.

Deciden probar algo diferente:

Antes

Termostato: 24 ºC
Calefacción: encendida durante toda la tarde
Por la noche: temperatura alta durante varias horas

Después

Termostato: 20-21 ºC
Calefacción: programada según los horarios familiares
Por la noche: apagada o reducida a 15-17 ºC cuando sea necesario

El ahorro exacto no puede calcularse sin conocer la vivienda y el sistema de calefacción.

Pero la segunda estrategia evita mantener una diferencia de temperatura innecesariamente alta entre el interior y el exterior durante muchas horas.

Y eso significa menos energía necesaria para mantener caliente la casa.

¿Hay que apagar la calefacción por la noche?

Esta es probablemente una de las dudas más habituales.

Existe la creencia de que apagar la calefacción durante la noche termina gastando más porque por la mañana tenemos que volver a calentar toda la vivienda.

Sin embargo, mantener una casa caliente durante ocho horas también requiere energía.

El IDAE recomienda adaptar la calefacción a los horarios reales de ocupación y, como norma general, apagarla durante la noche.

Mientras estamos en la cama y arropados, una temperatura de aproximadamente 15-17 ºC puede ser suficiente.

Si nuestra vivienda pierde mucho calor porque está mal aislada, podemos optar por mantener el termostato dentro de ese intervalo en lugar de apagar completamente la calefacción.

OCU también ha realizado simulaciones sobre este tema. En uno de sus ejemplos, bajar de 21 ºC a 16 ºC durante nueve horas nocturnas permitía reducir aproximadamente un 8 % el consumo de calefacción, aunque el resultado cambia dependiendo de la temperatura exterior y del aislamiento de la vivienda.

¿Y cuando no hay nadie en casa?

Aquí podemos encontrar otro ahorro bastante sencillo.

Si salimos a trabajar a las 8:00 y no regresamos hasta las 18:00, no tiene demasiado sentido mantener el salón a 21 ºC durante diez horas para una casa vacía.

Podemos programar el termostato para reducir la temperatura mientras estamos fuera y recuperar una temperatura confortable antes de regresar.

Por ejemplo:

HoraProgramación
06:3020-21 ºC
08:00Reducir/apagar
17:30Volver a calentar
18:00-22:3020-21 ºC
NocheApagar o 15-17 ºC

No necesitas seguir exactamente este horario.

Adáptalo a la rutina real de tu familia.

Ahí está precisamente una de las mejores formas de ahorrar: dejar de calentar la casa siguiendo un horario fijo que no coincide con nuestra vida diaria.

¿Subir el termostato a 25 ºC calienta antes la casa?

No necesariamente.

Este es uno de esos hábitos que hacemos casi sin pensar.

Llegamos a casa, hace frío y pensamos:

«Lo pongo a 25 ºC para que caliente rápido y luego lo bajo.»

Pero el termostato indica principalmente hasta qué temperatura queremos que llegue la vivienda.

En muchos sistemas convencionales, ponerlo a 25 ºC en lugar de 21 ºC no consigue que la casa alcance 21 ºC mágicamente más rápido. Simplemente puede hacer que la calefacción siga funcionando hasta intentar alcanzar una temperatura mucho más alta.

Si quieres 21 ºC, programa 21 ºC.

Tu factura probablemente agradecerá que no intentes convertir enero en julio.

La ubicación del termostato también importa

Hay otro detalle del que se habla bastante menos.

El termostato necesita medir una temperatura que represente razonablemente bien la vivienda.

Si está colocado junto a una fuente de calor, recibe sol directo o está en una zona especialmente fría, la lectura puede no representar correctamente la temperatura del resto de la casa.

Por ejemplo, si recibe sol durante varias horas podría detectar que la vivienda ya está caliente mientras otras habitaciones siguen frías.

Por eso conviene evitar, siempre que sea posible, colocarlo:

  • Junto a radiadores.
  • Cerca de chimeneas.
  • Donde reciba sol directo.
  • Junto a puertas exteriores.
  • En lugares con corrientes de aire.

7 ajustes que podemos hacer hoy para gastar menos calefacción

No hace falta reformar toda la casa para empezar a mejorar el consumo.

1. Prueba los 20-21 ºC

Si actualmente tienes la calefacción a 23 o 24 ºC, prueba a bajarla progresivamente.

Empieza por 21 ºC y comprueba cómo te sientes.

Quizá descubras que estabas pagando por varios grados que realmente no necesitabas.

2. Programa la calefacción según tus horarios

No calientes una casa vacía durante horas.

Si tienes cronotermostato o termostato inteligente, configura diferentes temperaturas según el momento del día.

3. Baja las persianas cuando anochezca

Las ventanas son uno de los puntos por los que podemos perder calor.

Cuando desaparezca el sol, baja persianas y cierra cortinas para ayudar a reducir esas pérdidas.

4. Aprovecha el sol durante el día

Haz exactamente lo contrario cuando tengas sol entrando por las ventanas.

Abre persianas y cortinas y deja que esa energía gratuita ayude a calentar la vivienda.

5. No tapes los radiadores

El sofá pegado al radiador puede quedar muy bien en el salón, pero no ayuda demasiado a repartir el calor.

Evita también colocar ropa permanentemente encima.

Queremos que el aire caliente pueda circular.

6. Purga los radiadores antes del invierno

Si tienes radiadores de agua y acumulan aire en su interior, pueden perder rendimiento.

Revisarlos y purgarlos al comenzar la temporada de calefacción es una tarea sencilla que merece la pena incluir en el mantenimiento anual de la casa.

7. Busca las corrientes de aire

Antes de pensar en grandes reformas, revisa algo tan sencillo como puertas y ventanas.

Una pequeña corriente de aire frío puede hacer que sintamos la habitación mucho más fría y terminemos subiendo el termostato.

Los burletes son una solución económica para determinadas puertas y ventanas cuando existen pequeñas filtraciones.

¿Merece la pena comprar un termostato inteligente?

Depende.

Si ya tienes un buen termostato programable y utilizas correctamente sus horarios, cambiarlo únicamente porque tenga WiFi quizá no transforme tu factura.

Pero puede ser especialmente interesante si actualmente:

  • Tienes un termostato muy antiguo.
  • No puedes programar horarios.
  • Te olvidas frecuentemente la calefacción encendida.
  • Tus horarios cambian mucho.
  • Quieres controlar la calefacción cuando estás fuera.
  • Necesitas temperaturas diferentes según las horas del día.

OCU señala que estos dispositivos pueden resultar especialmente útiles en viviendas que todavía no cuentan con termostato o utilizan uno antiguo.

Eso sí: el aparato por sí solo no ahorra energía.

El ahorro llega cuando utilizamos sus funciones para dejar de calentar la vivienda cuando no hace falta.

Entonces, ¿cuál es el verdadero truco del termostato?

No existe un botón secreto.

La estrategia más sencilla consiste en combinar tres cosas:

20-21 ºC cuando estamos en casa + reducir la temperatura cuando estamos fuera + apagar o bajar la calefacción durante la noche.

Si actualmente mantienes tu vivienda a 23 o 24 ºC durante muchas horas, cambiar este hábito puede marcar una diferencia apreciable durante todo el invierno.

Y recuerda: cada casa es diferente.

Una vivienda nueva con buen aislamiento puede conservar durante horas la temperatura. Una casa antigua con ventanas poco eficientes puede perder calor mucho más rápido.

Por eso, más que perseguir una cifra concreta de ahorro, merece la pena hacer una pequeña prueba.

Durante una semana, apunta el consumo manteniendo tus hábitos habituales.

La siguiente semana prueba una programación de 20-21 ºC, reduce las horas de calefacción cuando no haya nadie y baja la temperatura nocturna.

Después compara.

Porque al final, el mejor truco para ahorrar en casa no es el que promete cifras espectaculares: es el que puedes comprobar en tu propia factura.

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